Acostumbrándonos a lo malo

Si algo tiene el ser humano es una capacidad increíble para acostumbrarse a lo malo. Todos sabemos que a lo bueno uno se acostumbra pronto, ¿pero y a lo malo? Pues no de una forma tan rápida pero también acabamos acostumbrándonos, y más aún si hablamos de lo que nos atañe, el mundo de los videojuegos, porque además de horas de entretenimiento también tenemos muchas rufias, que nos llevan acompañando desde sus inicios.
La primera vez que una compañía introduce una medida “revolucionaria” que, como la mayoría de veces, perjudica al usuario final y sólo sirve para generar más ingresos a las compañías, todos ponemos el grito en el cielo, empezando por la prensa especializada, seguida por las tiendas y/o distribuidoras y acabando en el usuario final, pero la mayoría de veces esta medida se acaba implantando y la siguiente vez ya nadie dice nada, lo damos por bueno, nos acostumbramos.
Un ejemplo lo podíamos tener con la retrocompatibilidad, que en las primeras consolas no existía, pero cuando llegó la época digital de los CDs y DVDs parecía totalmente lógico, de hecho PS2 era retrocompatible pero no recuerdo muchas consolas anteriores que lo fueran. XBOX 360 empezó con el cambio, era retrocompatible sólo con algunos juegos, aquellos cuyas empresas desarrolladoras quisieran adaptarlo, con el consiguiente resultado de unos pocos juegos disfrutables y otros muchos no. Luego cuando PS3 dejó de ser compatible con sus predecesoras todo el mundo alucinando y preguntándose cómo era posible… Pero al final lo asumimos. Ahora con la nueva generación ninguna de las dos aporta esta cualidad y nadie se ha quedado. Nos hemos acostumbrado.
Otro ejemplo muy claro también lo tenemos en el juego on-line. Los usuarios de PS3 estaban muy contentos con su juego on-line gratuito mientras que la competencia tenía que pagar una cuota por jugar con su consola de Microsoft con otros usuarios a través de la red, y los usuarios de Sony se preguntaban que a quién se le ocurre pagar para jugar pudiendo hacerlo gratis. Pues señores, ahora con PS4 hay que pagar para jugar on-line, y nadie ha dicho nada. Nos hemos acostumbrado.
También una compañía tuvo la genial idea de vendernos los juegos a trozos, a capítulos, extrayendo partes de la historia del disco y vendiéndonos esos extractos por descarga, como DLCs, diciéndonos que aportarían más vida a nuestros juegos. Mentira. Lo que han hecho es que el precio de los juegos ya no sea de 60€, ni de 70€, sino que sea de 90€ o 100€, dependiendo de los capítulos que saquen, pero ya nadie se queja de esto. Nos hemos acostumbrado.
Valve dio un giro brusco a la industria del videojuego en el PC impidiendo la venta de segunda mano, ya que no contamos con formato físico en su tienda virtual, y las licencias no se pueden vender (todavía). Para que la gente no se quejara aportaron un valor añadido, el descenso de los precios, pero si lo analizamos es una rufia en toda regla. Ahora que Microsoft lo quiere imponer también en las consolas la gente salta por las ventanas, realizan suicidios masivos y sacrifican ovejas en el monte, pero señores, acabaremos acostumbrándonos.
Si realmente no queremos acostumbrarnos a ninguna de estas decisiones que tanto nos perjudican, recordad que tenemos la sartén por el mango, es tan fácil como no comprar, no consumir sus productos, es la mejor forma que tenemos de protestar. Y si no pensamos hacerlo, si vamos a comprar de todas formas lo mejor es que dejemos de perder el tiempo con quejas ya que no nos van a escuchar, es mejor disfrutar de lo que nos ofrecen de la mejor forma que podamos y queramos.
Fuente: Multiplayer

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