ANÁLISIS: Shadows of the Damned

FICHA TÉCNICA

Desarrolladora: Grasshopper Manufacture
Distribuidora: Electronic Arts
Compositor: Akira Yamaoka
Motor: Unreal Engine
Plataforma(s): PlayStation 3, Xbox 360
Fecha(s) de lanzamiento: 7 de junio de 2011
Modos de juego: Un jugador
PEGI: 18

El más puro Suda51, atrevido, gore y tremendamente divertido, ayudado de dos grandes de la industria como son Shinji Mikami y Akira Yamaoka. Un shooter en 3ª persona con un cazador de demonios y armas proporcionadas por un ente del inframundo. ¿Qué puede fallar?
Cuando cogí este juego que me dejó un amigo, no tenía muchas esperanzas, pero como era corto me animé a darle una oportunidad, y ahora veréis el resultado. Lo primero que me encontré cuando metí el disco y arrancó el juego fue 3 nombres clave: Suda51, Sinji Mikami (creador de la saga Resident Evil) y Akira Yamaoka (compositor de los primeros Silent Hill), y todo bajo el sello EA, lo que significa que tuvieron fondos económicos para hacer lo que tenían en mente.

Pues bien, lo que me encontré es una historia de un cazademonios que baja a los infiernos para rescatar a su novia, secuestrada por el Rey de los Demonios, por lo tanto la ambientación es súper importante ya que se trata de reflejar las peores pesadillas de los hombres. Había cuerpos mutilados por doquier, bichos extraños, todo de locura, y nuestro personaje es un famoso cazademonios acompañado por Johnson, una cabeza de demonio que nos ayuda a matar a todo lo que se cruza por delante de nosotros, transformándose tanto en antorcha como en las diferentes armas que iremos teniendo.

El estilo de juego es un shooter en tercera persona sin coberturas, nos enfrentamos a los enemigos únicamente con nuestros medios, podemos equivar golpes, porque la mayoría de ataques enemigos son cuerpo a cuerpo, salvo algunas magias que nos lanzan desde lejos y que si estamos atentos podremos evitar. Tiene 3 niveles de dificultad lo que lo hacen adaptable a todos los estilos, pero salvo alguna pantalla en concreto, no es un juego difícil. Hay jefes finales bastante complicados pero el último no lo es tanto, simplemente hay que encontrar la mecánica para cada uno, ya que es muy diferente, ser cauto y tener buena puntería.

Tiene algunas fases cortas con una estética retro 2D con el protagonista y los enemigos como si fueran recortables de papel que es una delicia visual y sonora. Un soplo de aire fresco en medio de la orgía de sangre y vísceras.

Los escenarios son de lo más macabro que puedas imaginar, e intenta recorrer todos los lugares típicos y característicos de una ambientación tenebrosa. Tiene muchos detalles, decorados muy sangrientos como os decía, pero también lascivos, eróticos y de mal gusto, y enemigos de lo más feo y asqueroso. Hay ocasiones en las que la oscuridad invade el escenario y para poder despejarlo y matar a los enemigos tienes que encener unas lámparas con cabeza de cabra mediante un disparo de luz, disparo que será necesario para vencer a algunos jefes. No tiene regeneración de vida, para curarte tienes que beber alcohol que puedes comprar en máquinas expendedoras en todos los escenarios.

Las armas son muy cómicas y van evolucionando. Johnsson se puede convertir en arma, como comentaba anteriormente, y hay de tres tipos: pistolas, escopetas (lanza huesos) y ametralladoras (lanza dientes), según los diamantes que recojamos podremos ir evolucionando estas armas, y alguna de ella os hará mostrar una sonrisa, seguro.

Muy recomendable para aquellos que quieran divertirse sin más pretensiones, sin importarles la historia, aunque aún asi puede que os llevéis alguna sorpresa en la parte final de la trama, lo que deja un buen gusto una vez completas el juego.

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